“Encuentra lo que amas y deja que te mate”
Charles Bukowski
Charles Bukowski
Hasta la belleza mata. Incluso cuando lo empiezas a sospechar, (que su belleza te hace mal), no quieres desistir de su encanto y te ciegas por el dolor, que no es ya dolor a esas alturas, sino placer y no solo hasta llegar al clímax, o mejor dicho, al final de toda esa agonía, descubres que todo de ella te hace bien. El arrepentimiento viene después, antes matarías por ella.
Después de aquella noche en el Hotel de Punta Balcones, la he buscado hasta rasgar la insania. No la he podido encontrar, por mi poca fortuna. Sin embargo la suerte o el azar de los que han imposibilitado encontrar a aquella mujer de esa habitación; de las gafas oscuras y el pareo negro, de los poemas eróticos, de pecado original, ha sido la del diablo y no la de Dios.
He desaparecido a dos hombres de este planeta (favor que les hice, por cierto) hasta el momento y no sé cuantos más adjudicaré a mi prontuario. No he deseado ser un asesino, pero he asesinado, no he deseado acabar con aquellos individuos, pero lo he cometido y sus vidas se las he arrancado como cualquiera que viene y toma lo que se le venga en gana. No he deseado ahora tener el título de asesino, ser buscado por los policías de todo el país, huir, fugarme y escudriñarme lo mejor que pueda para que no me atrapen (pues no está en mis planes acabar en una cárcel, antes de encontrar a la mujer de aquella habitación sombría y en llamas), los policías son como sabuesos hambrientos oliendo los pasos de su presa (pero no soy presa fácil), aunque últimamente anden mordiéndome las bastas, poco a poco están lo bastante cerca (pues no he nacido para ser asesino y este oficio lo estoy haciendo demasiado mal dejándoles tantas pistas, tantas piezas sobre su rompecabezas), pero me lo he sabido tomar este camino con mesura. No he querido acabar con nadie, pero se han entrometido en mi camino, y los resultados, son las muertes de estas dos personas, que no he querido ni siquiera saber quiénes eran, ni de dónde venían, ni cuál era su propósito en esta vida (ni mucho menos en la otra).