viernes, 26 de abril de 2013

De la tristeza en el Supermercado.



"Si quisiera algun día buscarme ,
 me perdería trantando de encontrarme".



No se puede ser feliz con tanta melancolía en el pecho, no se puede vivir ahogado y menos, vivir por piedad con agujeros para poder respirar.
No se puede sobrevivir en un ambiente alcohólico, entre colillas de cigarros y paños húmedos.
No se puede hacer el amor ni tener sexo, cuando los dos son tan lascivos para el cuerpo.
No se puede criar cuervos ni hienas bajo el mismo techo.
No se puede tener cobijo dentro de una caverna.
No se puede pegar un tiro a la cabeza por temor a revelar la propia tristeza.
No se puede ser sedentario en las rutas nómadas.
No se puede truncar el camino cuando hay vías alternas.
No se puede prohibir lo ya permitido sin haber cometido lo premeditado.
No se puede envenenar al perro por temor a la venganza del gato.
No se puede vender el alma a un postor barato.
No se puede aprender la lección sin dolor.
No se puede amar sin experimentar compasión.
No se puede existir, rodeado de tanta depresión.
No se puede… 


miércoles, 9 de enero de 2013

Cuentos y Filosofía barata: Una mujer por la cual matarías


Encuentra lo que amas y deja que te mate”
Charles Bukowski


Hasta la belleza mata. Incluso cuando lo empiezas a sospechar, (que su belleza te hace mal), no quieres desistir de su encanto y te ciegas por el dolor, que no es ya dolor a esas alturas, sino placer y no solo hasta llegar al clímax, o mejor dicho,  al final de toda esa agonía, descubres que todo de ella te hace bien. El arrepentimiento viene después, antes matarías por ella.

Después de aquella noche en el Hotel de Punta Balcones, la he buscado hasta rasgar la insania. No la he podido encontrar,  por mi poca fortuna. Sin embargo la suerte o el azar de los que han imposibilitado encontrar a aquella mujer de esa habitación; de las gafas oscuras y el pareo negro, de los poemas eróticos, de pecado original, ha sido la del diablo y no la de Dios.

He desaparecido a dos hombres de este planeta (favor que les hice, por cierto) hasta el momento y no sé cuantos más adjudicaré a mi prontuario. No he deseado ser un asesino, pero he asesinado, no he deseado acabar con aquellos individuos, pero lo he cometido y sus vidas se las he arrancado como cualquiera que viene y toma lo que se le venga en gana. No he deseado ahora tener el título de asesino, ser buscado por los policías de todo el país, huir, fugarme y escudriñarme lo mejor que pueda para que no me atrapen (pues no está en mis planes acabar en una cárcel, antes de encontrar a la mujer de aquella habitación sombría y en llamas), los policías son como sabuesos hambrientos oliendo los pasos de su presa (pero no soy presa fácil), aunque últimamente anden mordiéndome las bastas, poco a poco están lo bastante cerca (pues no he nacido para ser asesino y este oficio lo estoy haciendo demasiado mal dejándoles tantas pistas, tantas piezas sobre su rompecabezas), pero me lo he sabido tomar este camino con mesura. No he querido acabar con nadie, pero se han entrometido en mi camino, y los resultados, son las muertes de estas dos personas, que no he querido ni siquiera saber quiénes eran, ni de dónde venían, ni cuál era su propósito en esta vida (ni mucho menos en la otra). 




Mientras manejo  este Sonata negro a 160 km por hora rumbo Sur,  solo espero encontrar aquel Dragón, que hizo arder mi alma en ascuas, escucho a todo volumen un tema de The Beatles – “Happiness is a warm gun”  y no puedo aquietar las flamas de mi espíritu, ni el cañón de esta Beretta 92mm. 

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