lunes, 14 de febrero de 2011

Lo mejor de ti

 Se detuvo el tiempo en un momento, cualquiera, el cual no puedo recordar, pero me hizo entender lo que sucede a mí alrededor. Descubrí quien soy en el silencio que fue repentino cuando se detuvo el tiempo, y asimilé rápido la sucesión de hechos que no son muy disímiles a los demás. Todos tenemos problemas, unos más que otros o menos que otros,  pero problemas al final, como los tienes tu, como los tienen ellos, como los tengo, personalmente yo. (Disculpen el egocentrismo).
El principal problema que asimilé durante el no tiempo, (suena cojonudo), es la decadencia de la comunicación entre nosotros, (y digo nosotros, sino por ustedes, y por mi también),  nos comunicamos poco, porque son pocas veces las veces, que decimos lo que sentimos, y nos expresamos tal cuales somos, la comunicación con uno mismo es inexistencial. Sino aprendemos a conocernos a nosotros mismo, seremos entes totalmente desconocidos para la sociedad.
Son pocas veces, las raras veces  que le dices a una persona, te quiero, o más aún te amo, no, no se lo dices, no se lo decimos, nadie lo dice. ¿y por qué no se lo dices?, es que no lo amas, o no lo quieres, porque no es tu “amiga” o porque no es  tu “boyfriend o girlfriend”, llegara quizás un momento en que olvides la última vez que le dijiste a tú mamá o a tú papá, te amo. 
Disculpen las generalidades, pero me incluyo no lo hago, son pocas las veces que he dicho tales palabras, pero estoy decidido a olvidar el no decirlas. Y recordar que debo decirlas más seguido.
El segundo problema que analicé durante el no tiempo, fue la aniquilación de la confianza. Estamos siendo los verdugos, de las verdades o sinceridades, de las credulidades, de las bases para poder dar nuestra lealtad a alguien, y digo con crudeza, aniquilamos, porque es así, sin confianza no hay respeto, sin respeto no hay unión, sin unión tampoco existe comunicación.
El confiar no consiste en solo darle tu fe al conocido, sino también al que puede ostentar a serlo,        (no digo desconocido, porque pueda distorsionarse el mensaje), tenemos miedo de creer, por lo tanto también tenemos miedo de dar, y por consiguiente miedo de no recibir. (Lo mismo).



¿Podrías dar un perfume Dior y esperar recibir una bufanda de lana?, ¿Podrías ir a un lugar donde no conoces, dejarlo todo, solo por ir?, ¿Si yo pudiera, tu lo harías?
El último problema al finalizar la meditación, fue que esta extinguiéndose el amor.  Si es cierto, es una especie en peligro de extinción, está en cautiverio, pero en lo más hondo y hosco de nuestro corazón, que es depredado vorazmente por la carencia de las dos realidades ya mencionadas: Comunicación y confianza, no tengo la certeza que sin una de esas dos exista amor, pero tengo la ligera creencia que se extinguirá sin ellas.
Despierto, un vago trémulo de luz se asoma entre mis parpados, ha amanecido y conmigo también otro ideal, estoy vivo, o trato de sobrevivir por el momento, mientras aun siga intentando con una terquedad fatal, dar lo mejor de mí, intentando rescatar lo mejor de ti.

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